miércoles, diciembre 13, 2006

El Diablo el portero del Infierno

Siguiendo la tradicional conjunción "cielo-infierno" ya tan conocida por todos, y a la postre de la muerte del General Pinochet hace un par de días, no paro de pensar como se reodenará, como se situarán las cosas allá por las catacumbas del fuego y el castigo divino a los que tanto pecan: el INFIERNO
Leia en los periódicos y repasaba comentarios de tantos cientos de chilenos que se manifestaron. Las manifestaciones de jubilo, los descontroles que solo la bronca contenida (de tanta injusticia) pueden generar esos alardes populares sin convocatoria.
"Pudrete cerdo", rezaba una pancarta con la foto del dictador, que orgullosa elevaba una mujer en la Plaça Sant Jaume de Barcelona. Posiblemente una antigua exiliada y perseguida por los escuadrones de la muerte que asolaron el país andino, bajo las estrictas ordenes de general asesino.
Alli quedara en nuestras memorias, el vuelo de ese avión arrojando bombas sobre el Palacio de la Moneda (Casa de Gobierno de Chile), el estadio Nacional repleto de detenidos que posiblemente pasaron a engrosar las filas de los desaparecidos, muertos o torturados. Allí me queda impregnada en mis pupilas esa foto de Salvador Allende, metralleta en mano, resistiendo la embestida tirana y golpista. Alli estan mis amigos chilenos (Luis Sepulveda, Pedro Zurita) que seguramente esbozaron una mueca de alegria el domingo.
Alli están las miles de madres (y no puedo dejar de pensar en Hebe) que deseaban la carcel y el infierno al impune.

El diablo estará desconcertado.
Dicen que envió un mail a Judas, y después otro a Franco. No sabe que hacer. Ahora que Pinochet está en camino, tiene la sensación que no estaba en el verdadero INFIERNO, y que mas allá de su despacho, se ha abierto una puerta. Cuenta el Diablo en su correo electrónico que se asomó a esa puerta y que un profundo e interminable socavón se expande al primer paso de atravesarla.
Alli comprendió que durante todos estos siglos, no ha estado haciendo otra cosa que cuidar de la comunidad de vecinos de mal, hasta que el Gerente General Pinochet arribase, como si de un portero se tratara.
Ahora esa dualidad "cielo-infierno" cobra una nueva jerarquía.
Quizá estamos en tiempo de reflexionar entorno a las míticas historias que se cuentan de ese "caluroso" lugar. Creo que más que fuego, alli, en el INFIERNO, cuando el General ocupe su despacho, habrá largos paredones de fusilamiento, vertederos de lava, y sobre todas las cosas, en la recepción, un señor de cola larga y acabada en flecha, que te recibe y te lee el orden del dia.

Descansa en Paz Chile, el verdugo ha muerto.
C.

1 comentario:

Lucia dijo...

Soy una argentina que no se alegra por la muerte del dictador porque tras eso han salido a la calle chilenos llorando porque su lider habia muerto. Y ha muerto sin condena y ellos quedan ahi pidiendo otro militar u otro autoritario fascista, lo que venga primero.
Si Pinochet hubiese muerto en una carcel estaria contenta, se lo merecia tanto...