
He garabateado varios comienzos de este texto, pero cuando escribo sobre emociones, no hay formas ni estéticas..
Ver a las niñas, a Rosa, a Javi en esta foto de la Concentración por la Custodia Compartida de ayer en Madrid significó mas que contemplar una noticia en el Diario El Mundo y el ADN.
Significó la esperanza, la alegría, la ilusión. Allí están abriendo el camino, sumándose a una causa por la igualdad, la justicia y el futuro.
En ese mismo camino que un día cruzamos por las montañas de Tarragona, por las calles de Madrid, por el aeropuerto de Barcelona, por el infinito entramado de la condición humana y de la dignidad arremetida, el de la tristeza, el de la soledad, el de clamar alguna caricia al horizonte lejano y utópico del amor cuando pasan los 40.
"Dicen que la distancia no es el olvido", y verles ha sido un chute de energías, un soplo maravilloso de aire fresco, ver que lo han hecho posible!, me hace sentir maravillosamente feliz por ellas que, en definitiva, son por quienes vivís. Me llena de orgullo lo que han conseguido!
En pocas palabras: GRACIAS!
El próximo lunes otra sala de Juzgado verá pasar, una vez más, el vetusto, paleolítico y repetido flocklore de reivindicar los derechos de mi hija Mar. El derecho a tener mamá y papá en igualdad de condiciones, de la misma manera que lo describe la "progresista" y poco aplicada "Ley de Igualdad". Como ven y saben hay muchos caminos. Algunos mas cortos, otros mas largos y dolorosos (sobretodo para las peques), pero ¿quien puede decir que "todos los caminos no conducen a Roma"?.
Arrieros somos y en Roma nos encontraremos, como aquel día en Tarragona.
Custodia Compartida YA!
c.
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