Las sombras de mi hija Mar y la mía, deambulan cada día por las calles de nuestros pensamientos, en el silencio forzado de nuestras voces, en la penumbra a la que nos han sometido.
Y aunque intenten apagar la luz que las proyecta, siempre están latentes circundando, porque hay un sol, una poderosa luz que se alimenta del amor, de nuestro amor, que las mantiene vivas a pesar de todo, cada día, cada instante, cada minuto.
En Buenos Aires, allá por el año 1943, José María Contursi escribió un tango.
Su estribillo decía:
¡Sombras, nada más,
acariciando mis manos!
¡Sombras, nada más,
en el temblor de mi voz!
No querias marcharte. Gritaste, clamaste, rogaste. Y nada, nada cambió.
Te preguntarás: ¿quien escucha a los niños?. Pocos mi corazón, generalmente les oyen.
Y aunque oían tu impotencia y emoción, lo sintetizan en: "es cosa de niños, ya se le pasará".
Ayer, cuando te escondiste bajo la mesa, cuando te aferraste a la silla, a nadie se le ocurrio calmar tu angustia, todos estaban pendientes de cumplir una sentencia que dice: "...hasta el domingo a las 20hs".
Da igual si tienes una crisis de ansiedad, da igual que te pases 45 min pidiendo y pidiendo lo que necesitas, lo que te hace bien. No cambia nada.
Y, para confirmarte que nadie escucha a los niños, te cuento una anecdota:
Cuando ingresaste al Hospital en el mes de mayo, a nadie le preocupaba el cumplimiento de esa sentencia. Y te quedaste ingresada, al limite de tus defensas sin que pudiesemos vernos. Porque?
Porque parece no interesar lo que te hace bien o no.
Porque en definitiva, aunque sea a la fuerza, aunque sea contra tu voluntad, lo que importa es que calmes con tu presencia (da igual como) el vació de un ser que está cegado por la ira el odio y la soledad.
Hoy somos casi una sombra, como dice el tango. Solo 4 dias al mes iluminan nuestro amor. Son 4 eternos y breves días.
Después, todo es silencio, incomunicación y ausencia.
Y todo en nombre del amor! (ya se te empieza a notar que no te lo crees)
Contursi finalizaba, hace mas de 60 años, el poema que dió cuerpo a ese tango...
Y aunque intenten apagar la luz que las proyecta, siempre están latentes circundando, porque hay un sol, una poderosa luz que se alimenta del amor, de nuestro amor, que las mantiene vivas a pesar de todo, cada día, cada instante, cada minuto.
En Buenos Aires, allá por el año 1943, José María Contursi escribió un tango.
Su estribillo decía:
¡Sombras, nada más,
acariciando mis manos!
¡Sombras, nada más,
en el temblor de mi voz!
No querias marcharte. Gritaste, clamaste, rogaste. Y nada, nada cambió.
Te preguntarás: ¿quien escucha a los niños?. Pocos mi corazón, generalmente les oyen.
Y aunque oían tu impotencia y emoción, lo sintetizan en: "es cosa de niños, ya se le pasará".
Ayer, cuando te escondiste bajo la mesa, cuando te aferraste a la silla, a nadie se le ocurrio calmar tu angustia, todos estaban pendientes de cumplir una sentencia que dice: "...hasta el domingo a las 20hs".
Da igual si tienes una crisis de ansiedad, da igual que te pases 45 min pidiendo y pidiendo lo que necesitas, lo que te hace bien. No cambia nada.
Y, para confirmarte que nadie escucha a los niños, te cuento una anecdota:
Cuando ingresaste al Hospital en el mes de mayo, a nadie le preocupaba el cumplimiento de esa sentencia. Y te quedaste ingresada, al limite de tus defensas sin que pudiesemos vernos. Porque?
Porque parece no interesar lo que te hace bien o no.
Porque en definitiva, aunque sea a la fuerza, aunque sea contra tu voluntad, lo que importa es que calmes con tu presencia (da igual como) el vació de un ser que está cegado por la ira el odio y la soledad.
Hoy somos casi una sombra, como dice el tango. Solo 4 dias al mes iluminan nuestro amor. Son 4 eternos y breves días.
Después, todo es silencio, incomunicación y ausencia.
Y todo en nombre del amor! (ya se te empieza a notar que no te lo crees)
Contursi finalizaba, hace mas de 60 años, el poema que dió cuerpo a ese tango...
¡Sombras, nada más,
entre tu vida y mi vida...
Sombras, nada más,
entre mi amor y tu amor!
c.
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