jueves, noviembre 16, 2006

A Valencia con mi corazon y el de mi hija

El dia 19 de noviembre, se celebra en Valencia una manifestación más por el Derecho de nuestros hijos a vivir con sus dos progenitores, algo asi como decir, en terminos mas usuales: una manifestacion por la custodia compartida.
Simbólico y despectivo a la vez, maniqueo y hasta vulgar -si se quiere- el modus operandis de los medios de comunicación y la clase politica de este país, que "niegan" sistemáticamente esta reinvindicación, este derecho. Dan verguenza.
En otra oportunidad, cuando hicimos la manifestación de Barcelona, a principios de éste año, éramos más de 2500 padres, madres, abuelas y abuelos en la Plaza de Catalunya, punto de partida de los "Padres de la Plaza", en las Ramblas de Barcelona, para acabar en la Plaza Sant Jaume, cuadrilátero que une a ambos lados, los dos poderes de Catalunya: el Ajuntament de Barcelona y la Generalitat de Catalunya, contacte con varios medios de comunicación -entre ellos televisiones, radios y periodicos.
Curiosamente, hablando con informativos de una cadena, me dijeron que "no nos iban a sacar hasta que no liáramos una gorda" y que "habia orden de arriba de no hacerse eco" (esto me lo comento una amiga, of the record). Bien, hace unos días, un centenar de maestros se reunieron en el mismo sitio. Eran muchisimos menos en numero que los papas y mamas por la custodia compartida, pero tuvieron portada de periódicos, minutos de televisión y de radio, y lo que es más, rapidamente la justicia se hizo eco de la situación compleja por la que ese colectivo atraviesa (no son hechos tan masivos como los cientos de miles de niñas y niños "huerfanos" de padres) y ha llegado a tipificar en cuestión de horas que "agredir a un maestro o insultarle hasta podria llevar a la carcel al alumno". Al menos eso fue lo que he oido estos dias en diferentes telediarios.
Vaya vaya... estos raseros judiciales. Los hay que asesinan a 25 personas, hacen una huelga de hambre, reinvindican una condicion ideológica y ya está: reducción de condena y privilegios y cada muerte le sale a razón de 8 meses.
A cuanto sale un incumplimiento de una sentencia judicial? o un incumplimiento del régimen de visitas? O a las que utilizan a sus hijos o hijas como arma arrojadiza y le impiden cualquier tipo de contacto con su otro progenitor? (ocultando las llamadas telefonicas, por ejemplo).
A cuento sale siembrar en la cabeza de sus hijos una programación de odio contra el otro progenitor?
NO lo piensen mucho, ni consulten el google: SALE GRATIS...
O bien con la absolución, con la indiferencia de las instituciones o con la cada vez mayor ceguera de una justicia que esta decidida a no hacer nada para poner freno a tanto desatino, a tanta barbarie.

El 19 estare con mi hija Mar, seguramente disfrutando de esas horas maravillosas que componen los gloriosos 4 dias al mes, que disponemos para vernos y poder hablarnos.
Y el domingo, cuando regrese a mi hija con su madre y encienda el telediario de las 21hs, o los del lunes a primera hora o al mediodía, no tengo ninguna ilusión de ver al Sr. Matias Prats, o a la Sra. Monica Terribas (tan progre y combativa ella), ni al humanitario Pedro Piqueras, ni a ningun Jimenez Losantos (que raja contra la mitad mas uno de la humanidad), ni a un exquisito Carles Francino (todos ellos muy progresistas y muy criticos con las diferentes realidades sociales o politicas) haciendose eco de esta JUSTA Y SENTIDA MANIFESTACIÓN.
Seguramente los de Valencia, "no la habran liadolo suficientemente gorda", para ganarse ese premio a la popularidad que la TV plasma en cada telediario, o tal vez, una vez más "la orden de arriba" impidió unos segundos de gloria a ese grupúsculo de padres díscolos que gritan algo asi como: "Custodia Compartida YA!".

El ser humano puede levantar todo tipo de banderas: políticas, religiosas, futbolísticas si se quiere. Pero cuando levanta la bandera de lucha por su hijo, por su hija, no hay bandera que se equipare en trascendencia, en importancia, no hay medio de comunicacion ni productor de informativos, ni jefe editorial, que ordene "CALLAR", o mirar a otro lado, que pueda detener el avance de esta realidad.
Porque ese padre, esa madre, seguirá y seguirá luchando en silencio, cada día, cada mes, cada año, en cada juzgado, en cada plaza, en cada rincón de su hogar, en el anonimato, en la soledad que la injusticia social y la barbarie han creado y crean.

No estaré físicamente en Valencia, pero estará mi corazón y mi lucha incansable por recuperar a mi hija de la indecencia y la horfandad.

C.

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