jueves, octubre 30, 2008

si, la vida empieza a los 40
















Hace una temporadita que no pasaba por aquí. Pero, como dice una canción:
"...el silencio no es tiempo perdido".

En estos meses mucha agua pasó bajo el puente. Aguas turbias, aguas transparentes.
Un momento de tempestad y otros de pleno sol y temperaturas otoñales.
Hoy llegó la nieve a Catalunya y en poco días voy a celebrar mi 45º aniversario.
Si, voy a celebrar y no a cumplir.
No digo "cumpleaños", porque desde siempre creí que "cumplir" solo lo hacen los militares, y por suerte y elección, mi espíritu dista mucho de esa filosofía.

Es así que, fiel a mi espíritu rebelde y revolucionario de mis años adolescentes, soy cabal hasta el final y, aunque en conceptos filosóficos, me mantengo leal a mis principios.
Principios y valores que hacen que sea un hombre muy débil a ojos y juicios de muchos hombres y mujeres, y muy fuerte y valiente a ojos de pocos seres luchadores y soñadores.
Gracias a ellos, puedo decir que mi escala de valores no se ha visto afectada o mutilada por la increible sucesión de sinrazones que vivo desde hace unos años y que prometen extenderse, desgraciadamente, algunos más.
Mi prioridad es clara y no admite grietas. Mar, mi hijta, tiene mi corazón y mi amor y cualquier esfuerzo siempre sera poco por su felicidad.

Soy un hombre sin dinero, desapegado a las cosas materiales, que no pone un precio al alma de otros ni a la mia propia.
Tal vez no sea motivo de envidias, tal vez si. Hoy por hoy, parece que ganar dinero, ostentar poder y ser referente de algo, es sinónimo de éxito o de realización. Que pena...
Mi destino abre otras puertas, transita otros caminos.
No persigo objetivos, sino me emociono.
No creo en las metas, sino en las pasiones.
Y ese es mi motor: la pasión.
Por ella vivo, siento, amo, disfruto, lloro, reflexiono y me ilusiono.
No puedo concebir NADA sin pasión.

Hace muchos años, en una estancia en Brasil, por los pagos maravillosos de Florianópolis y la Praia dos Ingleses, en una pequeña taberna de playa, conversé toda una madrugada con un sabio anónimo . comprendí que una historia podía perfectamente transformarse en una filosofía de vida.
Es algo así: "Cuando nacemos, nos alimentan y nos alimentan a base de biberón y papillas para que crezcamos fuertes y sanos. Nos enseñan a hablar y a escribir. Nos dan algunas informaciones y nos envían a la escuela. Llegamos a la adolescencia y a la universidad, nos meten todo eso de la revolución, nos hacen rebeldes y de izquierdas y como es lógico: nos comemos el mundo. Llegas a la juventud , te sientes fuerte, puedes dormir poco y estar días de juerga, ser el dueño de la verdad, y todo lo sabes. Conoces al amor y la traición. E incluso, hasta puedes tener hijos. Te has hecho adulto.
Pero un buen día, vas por la calle y te detienes. Miras el reloj, y tu calendario dice que vas a hacer 40 años. Y es allí cuando te das cuenta: que comienzas a vivir. Todo lo aprendido debe servir de algo. y comprendes que la vida es bonita, si, muy bonita, pero empieza a los 40."
c.