lunes, marzo 24, 2008

Miami (Three)



Es de noche y los pasillos del gran Hospital respiran soledad.
Todos los veteranos están en sus habitaciones, en sus camas, esperando que esa nueva noche sea más corta que la anterior.
Desde el piso 12 hasta la planta baja, la penunbra cubre como un manto estelar, y un soberbio silencio se adueña hasta el próximo parpadeo sonoro de la alarma del suero, o de un respirador, o de un telefono lejano.
En la entrada, en la planta baja, unos seis o siete, alternamos con vasos de refrescos y cigarrillos en mano. Es de noche en la ciudad de las oportunidades, en la city más latina de los EEUU y la humedad del caribe nos envuelve a todos, cómplices del ritual.
De tanto en tanto, una luna creciente nos observa y testifica, entre grandes nubes, que la noche había salido a buscar la madrugada.
La lluvia de la tarde aun resbalaba en el asfalto transformado en espejo del alma ciudadana y las luces podían verse en él disfrazadas de estrellas.
Sin ninguna prisa me fui acercando a los ascensores donde una voz automática y yo dialogamos apenas segundos. Ya en la planta 12, mirando a un y otro lado del gran pasillo central, comprendi que la ausencia era la única protagonista. Algo se movió alli, si alli, donde el recodo del pasillo que lleva a la habitación del veterano Jack se ramifica como esa misma arteria de su corazón combatiente, alguna vez de Vietnam, hoy dándole batalla a la parca parca.
Pude verle? Pude percibirle? sentirle? Fue como una cometa ágil, sacudida por una ráfaga de viento, disparada por la brisa intensa del mar o por el fusil de un vietcong aún sin descanso.
Pensé en él, lo imaginé en aquellos remotos lugares, con sus dos luceros azules buscando entre los árboles o bajo una tupida mata de la selva. Y recordé Irak, Panamá y Granada. Y repasé el desembarco de Normandía y de los tantos y tantos cientos de miles de almas de soldados estadounidenses desparramadas por el planeta.
Caminé despacio hasta la habitación de Jack, la puerta estaba entreabierta y unas tibias luces de los aparatos médicos me permitieron dibujar su figura. Estirado pero no cuerpo a tierra, inmóvil como si un enemigo rondara con sigilo. A su lado, su mujer? y la esperanza de salir de allí un día, como aquel de 1973, con la misma gloria que le dió estar vivo y poder contarla.

Pasaron unos cuantos días desde estos últimos renglones.. Ya en Atlanta, en la sala de embarque, cientos de jóvenes impecablemente uniformados, cientos de Marines esperaban su vuelo hacia...Irak tal vez? La gente les aplaudió a su paso, otros miraban con la misma pena que se mira a la vacas camino al matadero. Recorde a Jack, lo imaginé y proyecté con aquel soldado que estaba sentado en diagonal a mí junto a las ventanas. Le ví cargado de bultos de combate, cargado de ansiedad y de patriotismo, de incertidumbre y tristeza, de emoción y camaradería. Pero también pude imaginar a ese soldado en el desierto o la planta 12 del Hospital desafiando a la muerte.

c.4 y.

viernes, marzo 21, 2008

Llega la Prima Vera ...



... y el primito Pata Grande, y el sol y las mariposas, y los colores intensos, los sabores suaves, el final del ciclo escolar, las flores, la semana santa y por sobre todas estas cosas: Tú.
Hemos pasado unos maravillosos dias de vacaciones, frescos, compinches, deseados, breves, felices. Y cuando tenemos esta oportunidad de "simulacro de convivencia", somos plenamente conscientes de cuanta falta nos hacemos y cuanto nos han robado y no nos devolverán.
"Pero quien nos quita lo bailao??", diría el refrán, como siempre sabio y certero.

Quien te baja de ese caballo donde galopas tu alegría?
Y de esa cuadra que clavo a clavo hemos construido juntos?
De la peli del martes y los conitos siempre a punto?
Los paseos en bici por el campo, las caminatas "investigadoras" a la montaña o el chapuzón de arena en la playa?

Quien Corazón? Dime quien?

Quien te borra la sonrisa por la mañana al despertar?
Y ese abrazo en la cocina como el mejor desayuno continental?
Los dibus, tus juguetes, tu ropita con ese frescor a niña feliz, tus plays, tus tortugas, tu infancia? Quien puede atreverse otra vez?

Llega la Prima Vera, y llega con nuevos aires.
Y espera a mayo, cuando ya entre de a pocos el calorcillo de verano.
Las estaciones cambian, cambian los años, cambian las situaciones.
Todo cambia Mar, todo cambia.
Como cuando llega la Prima Vera.


c.

Las vueltas de la Vida



Hace muchos años, cuando mi proyecto de Festival de Cine de Medio Ambiente era solo una ilusión, un deseo, un grano de arena esperando hacerse playa o desierto, cuando apenas empezaba su andadura y necesitaba de ese empujoncillo, alguien a quien me costaba acceder, comunicarme, hizo una apuesta de credibilidad y confianza, de ilusion y coraje. Alli estaba Enric, de reglamentaria americana y corbata, "soportando" y escuchado mi consecuente discurso y propuesta, cada mes, cada semana, cada año desde 1993.
Diciendole una y otra vez que este proyecto, el Festival de Cine, era mas que proyectar peliculas documentales de bosques y pajaritos, que habia un contenido, un mensaje que contar, que gritar a cuatro vientos: "Señoras, Señores!! El Medio Ambiente es un Derecho Humano", solia ventilar por los frios despachos oficiales y los organismos institucionales que daban su apoyo.

Hace unos días, 15 años despues de aquellos de los renglones anteriores, la noria hizo lo que acostumbra hacer en esta vida, a darle un girito de alegria o de tristeza y ponernos en el camino de aquellos que, como solía decir Jorge Luis Borges, regresan del pasado como una gran ola.
Esta ola fue de felicidad y satisfaccion infinita. Subir al Pirineo y encontrarme una vez mas, y con tu permiso, con mi viejo amigo Enric.
Estar alli participando de su "elefantito blanco", de su maravilloso proyecto que comparte con Gemma, su compañera, rodando una serie documental, en ese enclave del paraiso donde esta su acogedora casa, ha sido una de las sensaciones mas bonitas que me han osurrido en estos ultimos tiempos.
Hacer que camine junto a ti, Enric, hablando de los impactos de radiación a casi 2000 y algo de metros, un frio dia de invierno sin nieve, divertirme a tu lado, poder esta vez ser "tu" complice, como tu lo has sido durante tantos años, me llena de orgullo, de alegría y de satisfacción.
Por siempre, Gracias Gemma, Gracias Enric.

c.